¿Qué es el miedo? La emoción que predice el futuro

Miedo

De pronto te falta el aire, sientes que no puedes respirar, aunque tu cuerpo te diga lo contrario, tu pulso se acelera, tus músculos se tensan, tu visión se va metiendo en un túnel incontrolable y sientes que vas a morir.

Estás teniendo un ataque de pánico, pero espera, no parece que haya peligros cerca.

Felicidades, acabas de descubrir una de las cualidades más impresionantes del miedo; puede aparecer ante peligros imaginarios pero…

¿Alguna vez te has preguntado qué es el miedo? ¿Por qué es una emoción tan poderosa que puede llegar a paralizarnos? ¿Y por qué parece ser la favorita de aquellos que buscan manipularnos?

(leer con voz de locutor de documental):

Acompáñame en este viaje fascinante al corazón de una de nuestras emociones más primitivas, y descubre cómo ha sido utilizado a lo largo de la historia, y cómo podemos aprender a manejarla mejor.

La función del miedo: Nuestra máquina de supervivencia

Como eres una diosa del olimpo y una de tus características fundamentales es que la capacidad para mantener la atención es más bien bajita (no te ofendas), voy a enseñarte la función del miedo a través de uno de tus familiares.

Una maravillosa mezcolanza de storytelling y una precaria suposición de que tu línea genética se remonta miles de años atrás, y que no eres fruto de algún tipo de experimento alienígena. O quién sabe, tal vez apareciste aquí porque te materializó capricornio ascendente con luna en tauro.

En fin, a lo que iba;

Imagínate una inmensa extensión de terreno sin ningún tipo de edificación, sólo árboles, naturaleza y poco más.

Pues bien, si hacemos un vuelo rasante a vista de pájaro a través de la espesura, nos acabaremos encontrando con uno de nuestros antepasados; una criatura peluda y experta en gestión emocional a quien llamaremos…”Caguetus”, por el bien de esta historia.

No te rías, que este señor ficticio va a enseñarte la función esencial del miedo.

La vida de “Caguetus” estaba llena de incertidumbre, riesgos y peligros.

Aún no éramos la cima de la cadena alimenticia, no había seguros médicos, tu almuerzo igual intentaba comerte y aún no se habían inventado las vacaciones.

No en serio, las vacaciones es algo que se inventó, piénsalo, si no había jornada laboral, entonces tampoco existía la necesidad de detenerla durante un tiempo para recuperar energía antes de volver a producir como una hormiga.

Pero bueno, que me desvío;

Lo que sí tenía Caguetus era un gran aliado, una herramienta indispensable para la supervivencia, refinada gracias a años de evolución y preparación, y que era capaz de inyectarle una buena dosis de enzimas que lo transformaban en el candidato perfecto para sobrevivir.

Caguetus tenía miedo.

Cuando encontraba señales de peligro, su cerebro era capaz de evaluar una posible amenaza a su supervivencia y, entonces, liberaba al agente emocional más eficaz para motivar a Caguetus a evitar estas amenazas; el miedo.

En otras palabras, esta emoción es una herramienta.

Una herramienta cognitiva que te motiva a poner en marcha conductas de evitación cuando percibes situaciones peligrosas, ahora bien ¿Qué diferenciaba a tu antepasado de cualquier animal?

Ah, gran pregunta, querida mía, y es que resulta que tu antepasado podía imaginar peligros futuros gracias a algunas señales que le indicaban la posibilidad de que estos peligros aparecieran.

Fue así como, poco a poco, el miedo fue refinándose para aparecer no solo ante situaciones inmediatas, sino también, ante la posibilidad futura de que aparecieran estas situaciones.

Para que me entiendas; El cerebro de Caguetus era capaz de motivarlo a evitar peligros incluso antes de que aparecieran.

Vale, todo muy bonito, pero ¿cuál es el proceso exactamente? ¿Por qué algunas personas se asustan de cosas que otras no? ¿De dónde viene y a dónde va todo esto?

Vamos a hacer una cosa, empezamos primero por el cuerpo y luego nos vamos a la percepción.

¿Que por qué? Pues porque cualquiera con dos dedos de frente empezaría por tu cuerpo, bebé.

El miedo y el cuerpo

El miedo activa una potente respuesta fisiológica diseñada para proteger nuestra integridad y asegurar nuestra supervivencia.

Es así como tu cerebro te motiva a hacer cosas, llevando tu cuerpo a reacciones que quieres evitar o perseguir.

Cuando detectamos una amenaza, se produce una cascada de respuestas en nuestro cerebro, muy similar a la que se produce en una estación de bomberos ante una alarma de incendio.

El cerebro detecta un peligro, suena la alarma y se pone en marcha una respuesta entrenada para huir o enfrentar el peligro.

Es así, por cierto, como nace la ansiedad

¿Recuerdas que te he dicho que el miedo puede activarse ante peligros percibidos?

Pues bien, percibir peligros de forma constante y determinar que no tenemos las herramientas para enfrentarnos, nos pone en un estado de alerta y nerviosismo prolongado en el tiempo.

En otras palabras, el proceso fisiológico del miedo es: Detección de amenaza/activación fisiológica/respuesta de evitación o afrontación/reducción de respuesta fisiológica.

¿Y qué es lo que pasa exactamente en nuestro cuerpo?

 

  • Aumenta el ritmo cardíaco
  • Las pupilas se dilatan
  • Los músculos se contraen
  • Se deprime el sistema inmune
  • Se reducen las enzimas en el estómago

Todas estas alteraciones buscan preparar tu cuerpo para la afrontación, permitiéndote preservar energía, tener un tono muscular adecuado para presentar batalla o correr como si te llevase el viento y por supuesto, aumentar tus capacidades perceptivas para identificar más adecuadamente posibles amenazas.

-”Pero Carrot tío, yo quiero saber qué parte del cerebro es la que se activa exactamente”-

¿Para qué?

-”Ai tio porque es que o sea ver nombres raros me hace sentir que sabes de lo que hablas”-

Ah, vale, bueno, pues mira, resulta que el tálamo envía información del mundo exterior a la amígdala, que viene a ser el centro del control emocional de tu cerebro.

Un ejemplo, tu tálamo puede detectar mi carita triste (que definitivamente estoy poniendo ahora mismo) y enviar esta información a tu amígdala.

Y entonces tu amígdala hace que tus deditos se muevan para rellenar es siguiente formulario y suscribirte a mi newsletter:

 

 

¿Ves qué guay? Tu cerebro ha conseguido evitarte el peligro de sentirte fatal por leerme y disfrutarme sin darme nada a cambio.

Te manipulo por tu bien, créeme, así cuando lo haga tu crush sabrás detectarlo y podrás decirle “te amo, pero no me haces bien, porque sigo a Carrotaventur”

Y hablando de hacer cosas por tu bien ¿Sabías que el miedo puede enseñarse?

Miedo y evolución: Cómo Aprendemos y enseñamos el miedo

El miedo y nuestra capacidad para comunicarlo ha jugado un papel crucial en nuestra evolución como especie ¿Recuerdas eso que te he dicho de que situaciones imaginarias nos provocan una respuesta de miedo?

Bueno, pues resulta que la capacidad de transmitir estos aprendizajes nos permite, entre otras cosas, desarrollar patrones de rechazo ante ciertas situaciones gracias a la educación.

Vamos, que no te hace falta experimentar todos los peligros de tus antepasados para enterarte de que son un peligro.

Esto significa que el miedo puede ser transmitido de generación en generación.

Para lo bueno, y para lo no tan bueno.

Al igual que las fábulas y los cuentos, las historias de miedo han ayudado a nuestras sociedades a transmitir lecciones vitales y advertencias sobre los peligros del mundo, pero también nos han llevado a rechazar culturas, etnias o patrones de comportamiento basándonos en un miedo aprendido a peligros que, nuevamente, podrían ser únicamente imaginarios.

¿Te imaginas que alguien aprendiera todo esto y lo utilizase con fines empresariales o políticos?

Naaaah, seguro que no hay nadie tan sumamente indecente…

Miedo, Empatía y Manipulación

Nuestra capacidad para la empatía, nuestra habilidad para proyectar nuestra mente y percibirnos desde otras perspectivas, nos permite ser empáticos con nuestro yo futuro y, también, preocuparnos por él.

Lo que hace que, básicamente, otras personas puedan generarte preocupaciones sobre problemas inexistentes para luego venderte sus soluciones.

Francamente, el tema es largo y podría llevarnos un rato, unos 10 minutos más o menos, en los que aprenderías muchas cosas y podrías evitar caer en estas manipulaciones.

¡Anda mira! Alguien ha tenido la amabilidad de hacer un vídeo al respecto:

Todo esto está genial, lo sé, al igual que sé que te estás preguntando cómo controlarlo, porque eres una loca del control.

No me entiendas mal, me encanta, adoro a las locas del control.

Supongo que será algún patrón subconsciente de mi infancia.

Estúpido y sensual argumento sin base empírica…

¿Cómo manejar el miedo?

Aquí tienes dos grandes vertientes;

La primera va en consonancia con el uso adecuado de esta emoción, es decir, las respuestas que tu cuerpo experimenta cuando estás en peligro. Esas todo bien, deja que el miedo fluya y ponte a salvo.

La segunda es la que aparece cuando todas esas situaciones imaginarias se hacen con el control y empiezas a sentir miedo de forma constante y crónica. Es decir, todo eso que se te viene encima cuando empiezas a intentar predecir un futuro tormentoso y horrible.

Pues bien. Si ya sabes que el miedo está diseñado para ayudarte a defenderte de un peligro, aquí tienes varias opciones:

    • Párate a analizar si lo que te preocupa es realmente un peligro o simplemente una situación que te preocupa.
    • Establece una estrategia para enfrentar el peligro que detectas en el futuro y cíñete a ese plan, esto aumentará tu seguridad.
    • Si necesitas información para confirmar la presencia o ausencia de un peligro, busca esa información, no intentes rellenarla sin datos (como cuando te preocupa que alguien esté enfadado contigo por cómo te mira y te montas una película)
    • Defiéndete. Si lo que te da miedo son las consecuencias de defenderte, entonces analiza si el sitio en el que estás es el adecuado y comienza a planear salir de ahí, en caso de que lo consideres adecuado.
    • Si sientes que tu miedo y preocupación se te van de las manos, busca a buenos profesionales que te ayuden en tus procesos… ¡Anda mira, una escuela emocional de un profesional estupendo!: Escuela emocional

La exposición gradual a aquello que tememos, junto con técnicas de manejo del estrés como la meditación o la terapia cognitivo-conductual, puede ser útil para aprender a manejar el miedo.

Conclusión

De la misma forma que el miedo puede aprenderse y los peligros imaginarse, tus herramientas para enfrentar las cosas que te preocupan pueden desarrollarse.

Por ejemplo, si has leído este artículo hasta el final, ya sabes bastante más sobre la génesis del miedo que la inmensa mayoría de las hormiguitas que poblamos este mundo. Y esto mismo puedes aplicarlo a muchas cosas más.

Haznos un favor a las dos y crece con el conocimiento. Atrévete a pensar por ti misma cuando alguien te señale un peligro y créeme, a veces, notarás cómo ese peligro desaparece ante tus ojos.

Porque las mentiras son eso, espejismos que se desmoronan cuando les haces preguntas.

Os quiero mucho,


Carrot.

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